A sabiendas de que el célebre
psicoanalista Arnaldo Picovsky solía concurrir a un bar en los suburbios de
Palermo Hollywood, llamado Cafecito, Juan Carlos Díaz, periodista deportivo de
una revista especializada, lo abordó en plena degustación del exquisito café
del lugar, con su grabadora profesional en mano. Hecha las presentaciones y
otorgado el permiso de rigor, se desarrolló un reportaje que nunca fue
publicado, y se cuenta que transcurrió más o menos así.
DÍAZ: Doctor Picovsky, quisiéramos su opinión sobre uno de los temas que
dividen a los argentinos. Para usted, ¿Maradona o Messi?
PICOVKY: (LUEGO DE TRAGAR LA MITAD DE SU MEDILUNA) Su pregunta es
empobrecedora. Y en cierto modo, fascista.
DÍAZ: ¿Fascista? ¿Fascista yo?
PICOVKY: No usted, su pregunta. A ver, cuando usted usa la “o”, está
proponiendo la exclusión de alguien. Es Maradona o Messi. Y de esa manera está
empobreciendo a la Argentina porque la grandeza deportiva está en ambos, en
Maradona “y” Messi. ¿Me explico?
DÍAZ: Perfectamente, doctor. Excluir es como dejar al país tuerto.
PICOVKY: Los nazis usaron la “o” para excluir a todo aquel que no fuera
ario, creyendo que así fortalecían su sociedad. Pero todo lo que lograron fue
privarla de la riqueza que podían aportarle otras etnias, empobreciéndola.
DÍAZ: Entiendo. Entonces el uso de la “o” es malo para nosotros.
PICOVKY: No exagere. A veces es necesario excluir. Por ejemplo, entre
salud “o” enfermedad, democracia “o” dictadura…
DÍAZ: Risa “o” llanto.
PICOVKY: Se equivoca. La risa y el llanto no son excluyentes. Ya lo dice
la Biblia, hay un momento para reír y otro para llorar. Salud es poder hacer
ambas cosas.
DÍAZ: No pego una. Pero bueno, para mi primera pregunta tengo una
respuesta clara. No puede haber ningún tipo de exclusión entre Maradona y
Messi.
PICOVKY: Eso no es del todo así.
DÍAZ: Me está mareando.
PICOVKY: En cuanto a ellos como personas o deportistas no son
excluyentes, pero sí como estilo de vida de ambos.
DÍAZ: Esto se está complicando. ¿Me deja agarrar esa medialuna?
PICOVKY: Agarre. Mire usted, Maradona eligió tener una vida al mejor
estilo de tragedia griega. Sin duda era carismático y un verdadero showman.
Venerado por una sociedad hambrienta de héroes legendarios, brilló en el
firmamento como una estrella fugaz para luego caer consumido por los excesos,
las adicciones y el culto a su propia personalidad. Fue autoritario y como tal
se identificó con políticos dictatoriales. Fue débil ante los aduladores y
cometió el grave error, que por suerte él mismo enmendó, de eludir su
responsabilidad por un hijo cuando aún estaba en pañales.
DÍAZ: Ah, sí. En Italia. Un hijo ilegítimo.
PICOVKY: ¡Tonterías! Todos los hijos son legítimos. Aunque algunos
pacatos no los cataloguen como tal.
DÍAZ: Me puso la tapa, doc. Ta´ buena la medialuna.
PICOVKY: En cambio Messi eligió un estilo de vida modo libro de
autoayuda. No tiene el poder carismático de Maradona ni toda su agudeza en las
respuestas, pero se destaca por su madurez y salud mental. Vive con los pies en
la tierra y eso le permite impulsarse al cielo permanentemente. Un hombre de
familia, respetuoso, generoso, independiente. Sobre todo, disciplinado. Sabe lo
que quiere y logra lo que se propone. No se deja seducir por el poder de turno,
más bien tiene su propio concepto de lo que está bien y está mal. Elige a sus
amigos, no porque lo adulen, sino porque de verdad lo quieren.
DÍAZ: Me dio una cátedra, doc. Me gustaría tomar unas sesiones con
usted. ¿Acepta tarjeta de crédito?
PICOVKY: Sólo efectivo “o” mercado pago.
DÍAZ: Ahhh…
PICOVKY: “A” no. “O”.
DÍAZ: Ohhh…
Eduardo Goldman (@goldman.eduardo)
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