domingo, 22 de febrero de 2026

Por el club

               POR EL CLUB

                                   De Eduardo Goldman



ESCENARIO

LIVING COMEDOR DE UN DEPARTAMENTO TIPO CLASE MEDIA. SOBRE EL LATERAL DERECHO, LA PUERTA DE ENTRADA. SOBRE EL LATERAL IZQUIERDO UN PASILLO. SOBRE EL FONDO UNA VENTANA CON LAS PERSIANAS CERRADAS. VEMOS UNA MESA CON CUATRO. SILLAS, UN MODULAR, UN PAR DE SILLONES Y UNA MESITA CON TELEFONO INALÁMBRICO.





PERSONAJES

NICOLÁS (50 AÑOS, EN BATA Y PANTUFLAS) GUSTAVO (28 AÑOS, DE TRAJE Y ATTACHE)

VALERIA (16 AÑOS, MODERNA, CAMISA Y JEAN DELIBERADAMENTE AGUJEREADO EN AMBAS RODILLAS)


TODO EN PENUMBRAS. POR PASILLO ENTRA VALERIA, MUY APURADA Y 

TRAYENDO UNA BANDEJA. LLEGA HASTA LA MESA, APOYA LA BANDEJA, 

VA HASTA LA VENTANA Y ABRE LA PERSIANA. EL LIVING SE LLENA DE LUZ DE 

DÍA. VALERIA RESPIRA ORGULLOSA MIRANDO LA CALLE Y VUELVE HACIA LA 

MESA, ENTUSIASMADA.


VALERIA: (MURMURA) ¡Va a ser el mejor desayuno de su vida!


DISTRIBUYE RAPIDAMENTE LAS COSAS QUE TRAJO SOBRE LA MESA. MANTE-

LITO, MANTECA Y MERMELADA, CUBIERTOS, UNA TAZA, SERVILLETA. DE 

PRONTO MIRA HACIA LA PARTE INFERIOR DE LA PUERTA DE ENTRADA.


VALERIA: (PREOCUPADA) ¿Cómo...? ¿Todavía no llegó?


VA HASTA LA PUERTA, LA ABRE Y SACA LA CABEZA MIRANDO HACIA LA 

DERECHA. ENTRA Y VUELVE A CERRAR, FRUSTRADA.


VALERIA: ¡Este repartidor es un tarado! (PIENSA) Mejor la taza para las visitas.


VA RAPIDO A MODULAR Y SACA UN PLATITO Y UNA TAZA. LA LLEVA A LA MESA 

PARA REEMPLAZARLA POR LA QUE HABÍA PUESTO ANTES, REGRESANDOLA 

A LA BANDEJA.


VALERIA: Sí loco. Hoy tiene que ser especial. (REVISA LA MESA) A ver... manteca light, mermelada dietética, edulco, servilleta... (FELIZ) En cuanto se levante le traigo las 

tostadas y el café con leche.


SE ESCUCHA ABRIRSE UNA PUERTA, LUEGO CERRARSE OTRA.


VALERIA: (EXCITADA) ¡Fue al baño! ¡Ya levantó!


VALERIA TOMA LA BANDEJA Y SALE A PASILLO CORRIENDO EN PUNTAS DE PIE. LUEGO DE UNOS SEGUNDOS ESCUCHAMOS SU GRITITO PREOCUPADO.

VALERIA: (OFF) Ayyy...


OTROS SEGUNDOS Y VEMOS VENIR A VALERIA CON BANDEJA SOBRE LA QUE HAY UNA CAFETERA, UNA JARRA DE LECHE Y UN PLATITO CON TOSTADAS BIEN NEGRAS.

VALERIA: (CASI LLORANDO) ¡Se quemaron! ¡ Se me requemaron las tostadas!

DEJA TODO EN LA MESA. PIENSA. MIRA PARA PASILLO Y RAPIDAMENTE EMPIEZA A PASAR MANTECA A LAS TOSTADAS.


VALERIA: Con mucha manteca no se va a dar cuenta... Van a quedar riquísimas. (MIRA UNA) 

A ver... (LA PRUEBA Y PONE CARA FEA) Ni se siente el carbón. (SE LA GUARDA EN EL 

BOLSILLO. ACOMODA LA CAFETERA Y LA LECHERA. NO LE GUSTA Y REACOMODA. 

MIRA TODO SATISFECHA) Listo. Creo que no falta nada. (SE ACUERDA Y MIRA A PUERTA) 

¡Sí faltal ¡El diario! (PIENSA) Y bueno. Lo busco online.


SACA EL CELULAR DEL BOLSILLO Y EMPIEZA A TECLEAR. SIMULTANEAMENTE ENTRA 

NICOLAS DE PASILLO, EN BATA, CON ANTEOJOS Y EL DIARIO BAJO EL BRAZO, LA MIRA SONRIENTE Y SORPRENDIDO.

NICOLAS: Buen día, hija.

VALERIA: (SIN PERCATARSE DE NICOLAS. MURMURA) Pedazo de tarado.

NICOLAS: (AZORADO) Me gustaba más cuando respondías "buen día, pá".

ELLA SE SORPRENDE Y CORRE HACIA ÉL PARA DARLE UN BESO.


VALERIA: No fue a vos, papito. No quise… Es que estoy furiosa con el repartidor de diarios. 

Es un vago. Un criminal. Un corrupto... Un...


VALERIA SE INTERRUMPE CUANDO VE QUE NICOLAS LE SEÑALA EL DIARIO QUE TIENE 

BAJO EL BRAZO.


VALERIA: (TERMINA CON UNA SONRISA FORZADA) Un... madrugador, ¿no? (ABRAZA 

MIMOSA AL PADRE) Perdoname el bardo, pá.


NICOLAS: No hay nada que perdonar. Me encanta ver a mi hija insultando tan temprano.


VALERIA: Es que quería prepararte el desayuno. Juanita no trabaja hoy. Por lo de la operación.

NICOLAS: Sí, sí. Le extirpaban algo, ¿no? 

VALERIA: A la hermana.


NICOLAS: ¿Le extirpaban a la hermana? No sabía que era siamesa. 


VALERIA: (RETÁNDOLO) Papá.


NICOLÁS: Con razón siempre la veía de frente. Eran dos.


VALERIA: No me gastes, pá. Sabés que le extirpaban un quiste a la hermana. Y Juanita se tomó el 

día para acompañarla.

NICOLÁS: (SENTANDOSE) Entonces le voy a aumentar el sueldo. Gracias a ella se produjo el 

milagro de que te levantaras un sábado a las... (MIRA EL RELOJ) ¡Nueve de la mañana!


VALERIA: Me levanté a las ocho, y fue por algo más importante. (SUGESTIVA) Algo que tenés 

bajo el brazo...

NICOLÁS: (SE HUELE LA AXILA) ¿Mi desodorante?

VALERIA: ¡Ay! ¡No te pongas intenso, pá! (SE ENTUSIASMA) Dale, dale... Mostrame.

NICOLAS SONRIE Y LE DA EL DIARIO DOBLADO.

NICOLAS: Tomá. Página 28.

ELLA AGARRA EL DIARIO Y LO HOJEA BUSCANDO LA PÁGINA.

VALERIA: ¿Veintiocho? ¿Tan atrás? ¿El futuro presidente del Deportivo Palermitano?

NICOLAS: Justamente. Es la sección deportiva.

VALERIA: ¿Pero... tan… tan atrás? ¿Un presidente? Deberías estar en la tapa.

NICOLAS: Son elecciones para un club de barrio, Valeria. No para el MERCOSUR.


VALERIA: ¡Acá está! ¡Hermosa! ¡Qué frase más hermosa! (LEE, SOLEMNE) "Nicolás Valle... por 

el club". (SOÑADORA) Qué bien suena tu nombre en el diario. "Nicolás Valle... por el club".


NICOLAS: Ese slogan hay que agradecérselo a tu hermano. La verdad es que pegó mucho en la 

gente.

VALERIA: Alguna vez tenía que tener una idea, ese chupafolios.


NICOLAS: Ya te dije que no me gusta que lo llames así. Gustavo es tu hermano mayor... y además 

todo un señor abogado. Merece tu respeto.


VALERIA: Bueno, bueno... Probá el desayuno que te preparé. Café con leche y tostadas, como a 

vos te gusta. Lástima que nunca querés comer en la cama sino te lo llevaba ahí.

NICOLAS: (SENTÁNDOSE) En la cama duermo y en la mesa como. Odio las mezclas

VALERIA: Ay, yo soy al revés que vos

NICOLAS: (LA MIRA) No sabía que dormías en la mesa. 

VALERIA: (RETÁNDOLO) Comé, papá.


NICOLAS: (SONRÍE) Con gusto. (LA MIRA) ¿Y vos?

VALERIA: Ya comí. Dale.


NICOLAS MUERDE UNA TOSTADA, VALERIA LO MIRA EXPECTANTE. NICOLAS SE PONE SERIO.


VALERIA: (MIRANDOLO, TENSA) ¿Está... está rica?


NICOLAS: (MASTICANDO CON DIFICULTAD, PERO SONRIENTE) Riquísima,

Valeria. Riquísima.  


VALERIA: (ALIVIADA) ¿En serio te gusta?


NICOLAS: Es la mejor tostada quemada que probé en mi vida.


VALERIA: (GESTO DE CONTRARIEDAD) Ay, sí. Se me quemaron un poco. Pensé que con la manteca no se iba a notar.


NICOLAS: El carbón hay que rasparlo con un cuchillo. No camuflarlo.


VALERIA: Ya sé, ya sé. Es que vos ya te levantabas y... Estoy re entusiasmada con ser la hija del presidente.


NICOLAS: Eso si me elijen.

VALERIA: Te van a elegir. (VUELVE A LEER) "Nicolás Valle... por el club. Vote el domingo 7 la lista 3. Por un Deportivo Palermo diferente. Vote por Valle. Vote por el club". (SUSPIRA) Suena importante, ¿no?


NICOLAS: Y eso que no viste la otra página.


VALERIA: ¿La otra página? Ayyy... (DA VUELTA UNA PAGINA, EUFÓRICA) 

¡Te hicieron un reportaje! ¡Un reportaje! ¡A vos! 


NICOLAS: A mí.


VALERIA: ¿Y qué dijiste? (PICARA) ¿Lo hiciste bolsa a Aranguren?

NICOLAS: No hice bolsa a nadie. Simplemente hablo de mis proyectos y de los planes de remodelación del estadio. Eso es lo importante.


VALERIA: Sí, sí. Es lo importante. (LO MIRA) ¿Pero no lo reventaste ni un poquito?


NICOLAS: No sería ético, Valeria. 


VALERIA: Todos los políticos lo hacen. 


NICOLAS: Yo no soy político.


VALERIA: Pero Aranguren es un delincuente. Yo misma te escuché decirlo en esta casa.


NICOLAS: Lo sé, escondida tras la puerta del baño. 


VALERIA (EN ESCANDALIZADA) Ehhh... ¿Qué decís, papá?


NICOLAS: Te conozco los trucos, nena. Cada vez que querés escuchar alguna conversación privada te metés en el baño. El día que hablé como dos horas con el contador Bustos... creí que tenías diarrea.


VALERIA: (RESOPLA) ¿Pero me vas a negar que Aranguren es un delincuente?


NICOLAS: (LA MIRA) No. Robó y mucho. Hábilmente, claro. No se le puede probar nada. Así que me tengo que callar. Él es el presidente actual del club y mi rival principal en estas elecciones. Tengo que manejarme con prudencia. (TOMA UNA TOSTADA Y LA MIRA) Como con estas tostadas.


VALERIA: Ayyy... Te hago otras.


NICOLÁS: No, dejá. Tomo café con leche nomás. (BEBE UN SORBO) 


VALERIA: (PREOCUPADA) ¿Seguro no querés nada? 


NICOLAS: quiero algo... que leas mi reportaje.


VALERIA SONRIE Y AGARRA DEL DIARIO DE LA MESA.


VALERIA: No me lo pierdo por nada en este mundo.


SUENA EL CELULAR DE VALERIA. VALERIA MIRA LA PANTALLA, SORPRENDIDA.

SUELTA EL DIARIO DE INMEDIATO. 


NICOLAS: (RESIGNADO) Llamada de otro mundo. (BEBE)


VALERIA: (A CELU) ¿Hola? (PAUSA) Sí, María Pía... No, no… No me despertás…

Justo lo estaba leyendo… Obvio que es cierto. Mañana a mi papá lo eligen como 

presidente del club. (ORGULLOSA) Y a me eligen como hija del presidente.


NICOLAS LA MIRA RARO, ELLA SE DA CUENTA Y SE ENCOGE DE 

HOMBROS, PARA EN SEGUIDA SEGUIR CON SU CONVERSACION.


VALERIA: (A CELU, EXCITADISIMA) ¿Hoy??? ¡Claro que puedo! ¡Más bien que 

sí, María Pía… Yo no tenía nada que hac... (SE MIDE) Quiero decir... tenía planes 

pero... creo que voy a poder ir... Dale... Ahí voy a estar... (CORTA, FASCINADA) 

María Pía en persona. La top del cole. Nunca me había dirigido la palabra.

Y ahora se puso el despertador para llamarme.


NICOLAS: ¿Se puso el despertador? ¿Y dónde se lo puso?


VALERIA: (RETANDOLO) Ayyy... ¿Pero nunca se puede hablar en serio con vos? (EXCITADA) Me quiso avisar con tiempo para que esta noche vaya a su casa.

Bah, su mansión. Las chicas organizaron una fiesta de pijamas.


NICOLAS: (ALARMADO) ¿Qué??? ¿De pijamas???


VALERIA: Van a ser sólo chicas, pá. (MIMOSA) Puedo ir, ¿no? Dale. Como festejo de tu presidencia.


NICOLAS LA MIRA Y SUSPIRA.


NICOLAS: Está bien. Para que veas que soy un presidente democrático. 


ELLA LO BESA FELIZ.


VALERIA: ¡Gracias, papi! ¡Sos lo más! (ELLA LO DEJA Y AGARRA EL CELU, MARCANDO NUMEROS CON RAPIDEZ) Y ahora perdóname, pero tengo mucho que hacer. 


NICOLAS: ¿Qué tenés que hacer?


VALERIA: (SE ACOMODA EN UN SILLON DEL FONDO) ¿Cómo qué? 

Llamar a mis amigas para que se mueran de envidia.


NICOLAS HACE UN GESTO DE "AHHH", Y BEBE MIENTRAS ECHA UNA 

OJEADA AL DIARIO. MURMULLO ININTELIGIBLE DE VALERIA HABLANDO POR CELU. SUENA EL TIMBRE. NICOLAS MIRA A VALERIA Y DECIDE LEVANTARSE. VA HACIA LA PUERTA.


NICOLAS: ¿Quién será a esta hora?


NICOLAS: (MIRA POR LA MIRILLA. CONTENTO Y SORPRENDIDO)

¡Gustavo!


ABRE Y VEMOS A GUSTAVO, CON SU ATACHE BAJO EL BRAZO Y MOSTRANDO 

UN DIARIO AL QUE SOSTIENE CON AMBAS MANOS.


NICOLAS: Gustavito. ¿Para qué tocás timbre si tenés llave?


GUSTAVO ENTRA SIN DEJAR DE EXHIBIR EL DIARIO, IMITANDO EL ALIENTO DEL PUBLICO EN UN ESTADIO DE FUTBOL.


GUSTAVO: Nico-Valle-por-el-club... Nico-Valle-por-el-club... Nico-Valle-por-el-club...

GUSTAVO QUEDA PARADO EN MITAD DE LA HABITACION ENFRENTANDO A NICOLAS CON EL DIARIO, MIENTRAS ÉSTE ULTIMO CIERRA LA PUERTA Y LO MIRA COMPLACIDO.


NICOLAS: ¿Me parece o leíste el diario de hoy? 


GUSTAVO: ¿Que si lo leí? ¡Me lo devoré, papál


NICOLÁS: Entonces no te invito a desayunar.


GUSTAVO: (EN LO SUYO, ENTUSIASMADO) ¡Qué pegadal, qué

reportaje! ¡Qué publicidad! (SE ACERCA CERRANDO EL DIARIO CON UNA SONRISITA TRIUNFAL) ¡Qué slogan!, ¿no?


NICOLAS: (RESTANDO IMPORTANCIA) Psé. No está mal.


GUSTAVO: ¿No está mal? ¡Es una frase genial! (SOBERBIO) ¿Por qué no aceptás que resulté ser el rey de los creativos?


NICOLAS: Acepto que sos el rey de los fanfarrones.


GUSTAVO: (RIE TENSO) ¿Y qué remedio me queda? Soy el único que me elogia en esta casa.

NICOLAS LO MIRA SORPRENDIDO. SIMULTANEAMENTE GUSTAVO MIRA A VALERIA QUE SIGUE RUMOREANDO POR TELEFONO.


GUSTAVO: (A VALERIA) Hola, piojo autista.


VALERIA: (MIRA SECA A GUSTAVO, TAPA EL TUBO) ¡Chupafoliosl (Y SIGUE CON EL TELEFONO)

NICOLAS: ¡Valeria! ¡Ya te dije que no me gusta esa palabra!


VALERIA: (TAPA EL TUBO) ¡Él empezó! (Y SIGUE CON EL CELU)


GUSTAVO: (A NICOLAS, SEÑALANDOLE A VALERIA CON UN

MOVIMIENTO DE CABEZA) Blá, blá, blá. Ésta no cambió desde que me

mudé, ¿verdad? (DEJA EL ATACHE SOBRE LA MESA)


NICOLAS: Nada. Ya sabés cómo vienen las generaciones de hoy. (SE SEÑALA LA OREJA) Con teléfono incorporado.

GUSTAVO: Hablando de teléfono... Papá, mañana son las elecciones y no hay que dormirse. Nuestra labor de hoy consiste en llamar a la mayor cantidad posible de asociados, saludarlos muy amablemente y recordarles todas las obras que planeás hacer como presidente.


NICOLAS: Eso lo hice en los actos preelectorales... incluso en el reportaje.


GUSTAVO: Sí, ya sé... pero además conviene comentarles que si ganás… (PÍCARO) por la noche hay vino gratis.


NICOLAS LO MIRA CON DISGUSTO.


NICOLAS: ¿Vino gratis? ¿Y quién lo paga? 


GUSTAVO: El club.


NICOLAS: O sea, los mismos asociados. ¿Pero vos te crees que la gente es idiota... que va a vender su voto por un... insultante soborno alcohólico?

GUSTAVO: (LO MIRA) No me digas que la idea no te gusta. 

NICOLAS: Es lo más imbécil que escuché en mi vida.


GUSTAVO: (TOCADO) Será. (DESAFIANTE) Pero es lo que está haciendo

tu rival desde las siete de la mañana.


NICOLAS: (AZORADO) ¿Qué? ¿De dónde sacaste eso?


GUSTAVO: Llamaron a casa, posiblemente por error. Me prometieron cerveza y salchichas, y te juro que por un momento pensé en votarlos.


NICOLAS: ¡Goloso!

GUSTAVO: Te lavan el cerebro, papá. Te ofrecen una noche de fiesta junto con alguna que otra posible mejora en el club. Te venden espejitos de colores... y eso a la gente le gusta. Tendrías que hacer lo mismo.

NICOLAS: (MOLESTO) ¡Yo no vendo espejitos de colores, sino ideas!

GUSTAVO: Las ideas están bien. Pero con un poquito de mostaza y un vaso de vino...

NICOLAS: ¡Un cuerno! Yo ofrezco lo que ofrezco... El que me quiere votar que me vote. Y sino mejor que críe panza en un club que se viene abajo.

GUSTAVO: No podés decir eso. Tenés una responsabilidad para con todos los que trabajamos por tu elección.

NICOLAS: Es cierto. Mi responsabilidad está en cumplir con las obras que prometí.


GUSTAVO: (INTENCIONADO) Y con los hombres, papá. Sobre todo con los hombres.

NICOLAS: (CONFUSO) No entiendo qué querés decir.

GUSTAVO: (SUSPIRA) Vamos, viejo... Está clarito, ¿no?

NICOLAS: (LO MIRA, MORDAZ) Como discurso de economista. (MOLESTO) ¡Querés hablar en castellano!

GUSTAVO: Está bien... si lo preferís con acentos y comas. (SE PASEA) Cuando hace dos años ganó Aranguren, lo primero que hizo fue poner a su gente trabajando en el club. Por gratitud, ¿viste? Y de paso como apoyo para su gestión.

NICOLAS: (INDIGNADO) Lo sé. Y ahora vos pretendés que hunda totalmente al club con más sueldos al cohete, ¿verdad?

GUSTAVO: Más sueldos no, papá. Porque los empleados de Aranguren se van a ir. Conocen las reglas del juego.

NICOLAS: ¿Y si no se van? ¿Y si ahora se… (MIRA HACIA VALERIA Y BAJA LA VOZ) cagan en las reglas del juego? ¿Cómo los echás, eh? ¿Quién les paga toda la indemnización? ¿Vos?

GUSTAVO: No, los socios. Un aumento en las cuotitas como excusa para remodelar el estadio, la piscina o lo que sea... y de paso para deshacemos de toda la lacra de Aranguren.

NICOLAS: Me cuesta creerlo. Me cuesta creer que seas así.

GUSTAVO: (TENSO) ¿Así cómo... papá?

NICOLAS: Así. Tan distinto a mí. Tan… vacío de ideales.

GUSTAVO LO MIRA Y PARECE QUE ALGO SE LE MUEVE POR DENTRO, PERO EN SEGUIDA SE REPONE Y SE MUESTRA SOBERBIO.

GUSTAVO: El idealismo está bien para los adolescentes, papá. Pero hay que crecer, ¿no? Hay que insertarse en el mundo de hoy.


NICOLAS: (INDIGNADO) ¿Y cuál es tu parte… en el mundo de hoy? ¿Cuál es tu negocio?

GUSTAVO: Tanto como negocio... A lo sumo honorarios. Puedo asesorar al club. Puedo inventar la manera de echar a los atorrantes de Aranguren sin pagar un sólo centavo. Para eso soy abogado.


NICOLAS: (CON BRONCA) ¿Abogado? Vos no sos un abogado. Vos sos un… un… ¡chupafolios!

VALERIA HA CORTADO EL TELEFONO Y SALTA ENTUSIASMADA.

VALERIA: ¡Bravo, pá! ¡Abajo la corrupción! ¡Muera el capitalismo salvaje! ¡Cuelguen a mi hermano!

GUSTAVO: (MIRA A AMBOS CON DESDÉN) Tsch. Dios los cría...

VALERIA: (ABRAZANDO A NICOLAS) Y nosotros los decentes nos juntamos. ¿Eh, papá?


NICOLAS: Nada mejor dicho, hija. (MIRANDO A GUSTAVO) Parece que tu 

hermano se ha contagiado de esos amiguitos politiqueros que tiene.


GUSTAVO: Vos no entendés, papá. Nunca entendiste nada. Para ganar hay que luchar. Con todas las armas que tengas a mano.


NICOLAS: Sos vos el que no entiende, Gustavo. A mí... si no es con la verdad... ganar me importa un bledo. No me interesa ser presidente del Deportivo Palermitano ni del Mongo Picho si para eso tengo que dejar de ser yo. (LO MIRA, SE ABLANDA) ¿Es que no te das cuenta? En este mundo podrido... lo único que puede salvarte es tu verdad.


GUSTAVO: (SE APARTA UNOS PASOS Y LO MIRA CON UNA MEZCLA

DE BRONCA Y SORNA) ¿Estás seguro, papá? ¿Estás seguro de que a vos te salva... 

tu verdad?


NICOLAS: (SORPRENDIDO, CONFUSO) No entiendo. (LO MIRA) ¿Qué

querés decir con eso?


GUSTAVO: (LO ENFRENTA CON LA MIRADA. ENSEGUIDA TITUBEA Y

SE ECHA ATRÁS) Nada. No quise decir nada.


GUSTAVO QUEDA MIRANDO EL PISO Y NICOLAS A GUSTAVO, INQUISITORIO. 

VALERIA LOS MIRA Y TRATA DE DISTENDER.


VALERIA: (A NICOLAS) Ay, papito, papito. Mañana vas a ser presidente y tenemos 

que festejar. ¿Qué te parece si a la noche nos vamos a comer a uno de esos lugarcitos 

finos... con champán y todo? También podríamos invitar a este cuervo avinagrado y a 

alguna de esas locas que tiene por amiguita, ¿no?


NICOLAS: (INCÓMODO) Valeria...


VALERIA: Bueno... Lo dije para romper el hielo.


NICOLAS: (LA MIRA) Nunca trabajes en las Naciones Unidas.


SUENA EL TELEFONO. VALERIA CORRE A ATENDER.


VALERIA: Yo voy.


NICOLAS MIRA RECOMPONEDOR A GUSTAVO, MIENTRAS OIMOS EL

MURMULLO DE VALERIA ATENDIENDO.


NICOLAS: (SUSPIRA, A GUSTAVO) No necesito de trucos para ganar,

Gustavo. Todo el mundo sabe quién es Aranguren y quién soy yo.


GUSTAVO: (MIRA A NICOLAS, SERIO) Esperemos que eso baste.


VALERIA: (A TELEFONO) No le entiendo... ¿Quién? (PAUSA, TAPA EL TUBO) ... Es para vos. El delincuente.


NICOLAS: ¿Quién???


VALERIA: (LE ALCANZA EL TELÉFONO) Ese Aranguren.


NICOLAS: (AZORADO) ¿Aranguren? ¿Y para qué llama? 


GUSTAVO: (CON SORNA) Querrá invitarte a comer salchichas.


NICOLAS ATIENDE EL TELEFONO DANDO UNOS PASOS HACIA EL PUBLICO.


NICOLAS: (SERIO, A TELEFONO) Hola... (PAUSA) Sí, sí... ¿Cómo le va,

Aranguren? (PAUSITA) SI, claro... preparándome para mañana...


VALERIA ESTA UN POCO ATRÁS DE SU PADRE, MIRANDOLO EXPECTANTE. GUSTAVO TOMA UNA TOSTADA, LA MIRA Y LA VUELVE A DEJAR EN EL PLATO CON ASCO. GUSTAVO ESTÁ TENSO, COMO PRETENDIENDO NO DAR IMPORTANCIA A LA CONVERSACIÓN DE SU PADRE.


NICOLAS: (A TELEFONO) Por supuesto... aquí sólo se trata de obrar en favor del club. El que gana gobierna y el que pierde apoya. (PAUSA, SORPRENDIDO) ¿Cómo? (CONFUSO) Creo no entenderlo bien, Aranguren... (PAUSA).


VALERIA PREOCUPADA, GUSTAVO MÁS TENSO.


NICOLAS: (A TELEFONO, INDIGNADO) Pero... ¿cómo se le ocurre decirme eso? Por qué habría yo de... (PAUSA, AZORADO) ¿De qué habla?


NICOLAS QUEDA CALLADO, MUY TENSO. SUSPIRA Y SU MANO VA CAYENDO SIN SOLTAR EL TUBO. HASTA QUE CORTA.


VALERIA: (MUY PREOCUPADA) ¿Qué pasa, papá? 


NICOLAS: (SONRIE FORZADO) Nada... nada, hija.


VALERIA: Pero... pareciera que te hubiese dicho algo grave o...


NICOLAS: No, no... Nada grave... (INVENTA) Que las... encuestas lo dan a él como ganador... Pero no hay que hacer caso de eso.


VALERIA: ¡Y claro que no! ¡Qué encuestas ni ocho cuartos! Mañana vos ganás por muerte y ellos se meten las encuestas en el... (SE CORTA) donde vos sabés.

NICOLAS: (LA MIRA Y TRATA DE SONREIR) ¿Por qué no calentás un poco el café? Y traé una taza para Gustavo también.


VALERIA MIRA A AMBOS, AUN PREOCUPADA. 


VALERIA: Sí, claro...


VALERIA TOMA LA CAFETERA Y SALE POR PASILLO. GUSTAVO MIRA A SU PADRE, QUIEN ESTA PENSATIVO.


GUSTAVO: ¿Y bien?


NICOLAS: ¿Y bien… qué?


GUSTAVO: ¿Me decís qué hablaste con Aranguren... o vas a mandarme a calentar la leche?

NICOLAS: (LO MIRA) Preferiría que me hicieras tostadas. Tu hermana lo único que sabe hacer es cremarlas.


GUSTAVO: (LO MIRA) Hablo en serio, papá.


VUELVE VALERIA.


VALERIA: ¿No prefieren un chocolate caliente? Es lo mejor para mantener el ánimo 

up. Algo que leí de las endorfinas y yo qué sé.


NICOLAS: De veras estoy bien, hija. Un café nomás.


VALERIA MIRA A GUSTAVO.


GUSTAVO: (MORDAZ) Yo sudo endorfinas. ¿No ves que estoy eufórico?


VALERIA ASIENTE PREOCUPADA Y SALE. GUSTAVO ENCARA A NICOLAS.


GUSTAVO: ¿Y ahora me lo vas a decir?


NICOLAS: Es que… me hace mal hablar de esto.


GUSTAVO: Peor te va a hacer no hablarlo. Vamos, confiá en mí. Soy tu hijo. 

Siempre voy a estar de tu lado.


NICOLAS: (SUSPIRA, DEPRIMIDO) Está bien... Está bien... Creo que tenés derecho a saberlo.


SILENCIO.


GUSTAVO: (EXPECTANTE) Te estoy escuchando.


NICOLAS: Aranguren llamó para decirme que... recibió un anónimo. 


GUSTAVO: ¿Un anónimo? ¿Cómo un anónimo?


NICOLAS: Un anónimo. Alguien que manda una carta y no firma.


GUSTAVO: (FASTIDIADO) ¡Ya lo que es un anónimo, papá! ¿Pero qué decía?


NICOLAS: (SUSPIRA) ¿Te acordás que... hace años yo presidia la comisión de deportes?


GUSTAVO: ¿Cómo no me voy a acordar?


NICOLAS: Por mi gestión el club hizo una fuerte derogación adquiriendo a ese jugador norteamericano para el equipo de básquet.


GUSTAVO: Lo sé. Y nos fue muy bien con él.


NICOLAS: (AMARGADO) A mí también... por desgracia. 


GUSTAVO: Creo que no te entiendo.


NICOLAS: (LO MIRA) El anónimo consiste en la copia de un documento, donde consta que yo recibí un... porcentaje... una comisión deshonesta por parte del empresario que nos vendió al jugador.

GUSTAVO: (LO MIRA) ¿Vos decís... un soborno? 

NICOLAS: Supongo que así lo llamaría un juez.                                 


GUSTAVO: (SONRIE TENSO) Pero... eso es absurdo. ¿A quién se le

puede ocurrir que sea cierto? Una persona de tu reputación... Nadie va a creer semejante...

NICOLAS: (LO CORTA) Todos van a creerlo, Gustavo. Todos. Por una sencilla razón. (DOLORIDO) Lo que dice ese documento... es la verdad. (GUSTAVO LO MIRA, CON CIERTA PIEDAD, PERO SIN SORPRESA. NICOLAS SE ALEJA UNOS PASOS, REHUYENDO SU MIRADA) Yo no lo busqué. El empresario había recargado el precio pensando en la acostumbrada comisión, la cual me ofreció con una sonrisita cómplice. (CON BRONCA) Estando en mis cabales le hubiese bajado los dientes uno por uno. (ANGUSTIADO) Pero... yo no podía pensar... Estaba mal... Fue a pocos meses de la muerte de tu madre… y yo... casi no había podido trabajar... La escribanía se estaba fundiendo por todas las deudas acumuladas... por todos los clientes perdidos... Necesitaba dinero desesperadamente... (LO MIRA, TEMEROSO) Desesperadamente, Gustavo.


GUSTAVO: (PARECE CONMOVERSE, PERO EN SEGUIDA SE REHACE)

¿Y cuánto... robaste?

NICOLAS: (DESVIA LA MIRADA, HERIDO) Me lastima esa palabra.


GUSTAVO: (FRIO) Llamalo coima... o cohecho, si querés. Pero lo que hiciste fue robar al club, ¿no?


NICOLAS: (ASIENTE DOLORIDO) Sí.


GUSTAVO: Y... ¿De cuánto fue el monto? 


NICOLAS: (SUSPIRA) Treinta mil.


GUSTAVO: (LO MIRA) ¿Dólares?


NICOLAS: (LO MIRA, MOLESTO) No, bolitas de naftalina. (ENOJADO)

¡Claro que dólares, Gustavo! ¿Por qué te crees que me siento tan mal?


GUSTAVO: (GESTO) Tu primer ilícito y te alzaste con treinta mil. Nada mal para un principiante. (CALCULA) A ver… Son unos cuarenta millones de pesos. (SILBA IMPRESIONADO)


NICOLAS: En cuanto pagué las deudas más importantes... pensé en devolver el resto al club. Subrepticiamente, claro, sin que nadie lo notara. Era una forma de reparar en parte ese acto repudiable... (SUSPIRA) Pero... ¿cómo hacerlo? Necesitaba mantenerlos a ustedes... necesitaba reflotar la escribanía... (SUSPIRA) Entonces usé toda la plata... jurándome que en cuanto pudiera la iba a reponer en su totalidad. No iba a ser nada fácil, pero pensaba juntar billete por billete... (SE ENCOGE DE HOMBROS) Los años fueron pasando, fui postergando las cosas, por uno u otro motivo, gastos aquí y allá. Después de un tiempo ya ni pensaba en lo que había hecho. Como si mi conciencia se hubiese habituado a llevar ese peso. 


GUSTAVO: Cuarenta millones de pesos.


NICOLAS: Nadie parecía haberse enterado, y fue como si nunca hubiera sucedido... 

Como si le hubiese pasado a otro... No a mí… No a Nicolás Valle.


GUSTAVO: Cuarenta palos y después amnesia. Negocio redondo. 


NICOLAS: Lo que más me tortura en este momento es pensar en la decepción de los que confiaron en mi honestidad. En Valeria... en vos… en

la gente del club... (ANGUSTIADO). Los defraudé, Gustavo. Yo no tenía

derecho. Debí buscar otra manera de... Los defraudé.


GUSTAVO: (CINICO) Bueno, miralo desde este punto de vista. Defraudaste a unas 

cuantas personas... pero vas a ser el ídolo de miles de corruptos en el país.


NICOLAS: (CON FASTIDIO) Gracias por el consuelo, muchacho.

GUSTAVO: ¿Y ahora qué pensás hacer?


NICOLAS: ¿Ahora? No sé. Supongo que renunciar a mi candidatura.


GUSTAVO: ¿Renunciar?


NICOLAS: Es lo que me pedía Aranguren. "Nada personal", dijo el muy cínico. "Por el 

club". Tengo que renunciar por el club.

GUSTAVO: ¿Y dejar que ese delincuente siga con sus tejes y manejes?


NICOLAS: ¿Pero no escuchaste lo que te conté? Yo también soy un delincuente... 

exactamente igual que él.


GUSTAVO: Papá... vos sos un nene de pecho al lado de Aranguren. Lo que vos 

hiciste fue puramente por necesidad... por desesperación. Lo supe desde siempre.


NICOLAS: De lo que vos no te das cuenta es que no importa el motivo que uno tenga 

para... (SE CORTA, LO MIRA) Un momento... ¿Qué dijiste? ¿Cómo que lo sabías 

desde siempre? ¿Sabías qué?


GUSTAVO: Lo de tu... (GESTO DE MANO INDICANDO ROBO DE BILLETERA) 

paso por el deporte.

NICOLAS: (AZORADO) Pero... ¿Cómo fue que...? ¿Cuándo te enteraste?


GUSTAVO: Casi en el mismo momento en que te dieron la plata... (LO MIRA) Sospeché 

algo sucio de ese empresario. Un día lo esperé en el club para invitarlo a tomar una 

copa... y como yo era tu hijo... no me fue difícil sacarle la verdad, aunque no en todos 

sus detalles.


NICOLAS: ¿Alguien más lo sabe?


GUSTAVO: Supongo que... el cretino que le envió el anónimo a Aranguren. (LO MIRA) 

Y también Valeria.


NICOLAS: (IMPRESIONADO) ¿Valeria? ¿Se lo dijiste??? 


GUSTAVO: No. Pero escuché la puerta del baño.


CASI ENSEGUIDA ESCUCHAMOS EL RUIDO DEL AGUA FLUIR POR EL INODORO, 

COMO SI ALGUIEN APRETARA EL BOTON.


GUSTAVO: ¿No te dije? Esta chica debería trabajar en la CÍA. 


NICOLAS MIRA PREOCUPADO HACIA EL PASILLO. APARECE VALERIA.


VALERIA: (MUY TENSA) Hola. Vine a... decir que pronto va a estar el café. 


NICOLAS: No te molestes, Valeria. Sé que escuchaste todo.


VALERIA: (LO MIRA, CONFUSA) ¿Por qué? ¿Por qué no me lo dijiste, papá? ¿Por qué 

no me dijiste que...? (SE CORTA. SE ACERCA A ÉL, ANGUSTIADA) Me dejaste creer 

que eras diferente, que eras lo más verdadero del mundo. Me dejaste alardear con mis 

amigas... Porque siempre les hablaba de vos, ¿sabés? Siempre de vos. (INFANTIL) No 

sé por qué. Me hacía sentir tan... envidiada... tan protegida. (LO MIRA, CON DOLOR 

Y FURIA) ¡Y ahora resulta que sos un vulgar ladrón!

NICOLAS LA MIRA MUDO, ANGUSTIADO. GUSTAVO INTERVIENE.

GUSTAVO: ¡Valeria! ¡Que papá sigue siendo papá... y tuvo razones que no entendés!


VALERIA: Es verdad... no las entiendo. Hay cosas que nunca voy a entender. (A 

NICOLAS) ¿Y ahora... qué les digo a mis amigas? ¿Cómo las miro a la cara? 

(DEPRESIVA) Tsch... María Pía Costa Ceballos me pidió que le consiguiera una 

audiencia con vos... cuando fueras presidente del club. Quería llevarte un petitorio de 

no sé qué. (VOZ QUEBRADA) Ahora va a tener que llevarte cigarrillos a la cárcel.


GUSTAVO: ¡Por favor, Valerial


VALERIA: ¡Qué vergüenza! ¡Qué vergüenzal


VALERIA CORRE LLORANDO Y SE METE EN PASILLO. NICOLAS LA MIRA IRSE, DESESPERADO.


GUSTAVO: (A NICOLAS) No le hagas caso. Es una chiquilina.

NICOLAS: (MURMURA) Valeria...


GUSTAVO: No hay que tomárselo a la tremenda. Fue un simple chanchullo

comercial. Nada que te lleve a la cárcel. Prescribe a los seis años.

NICOLAS: (SIN ESCUCHARLO, MUY ANGUSTIADO) ¡Valeria! 

NICOLAS SE VA POR PASILLO. GUSTAVO MENEA LA CABEZA.


GUSTAVO: Éste no aprende más.


GUSTAVO QUEDA PENSATIVO. VA HASTA TELEFONO Y MARCA UNOS NUMEROS. ESPERA, IMPACIENTE.


GUSTAVO: (A TELEFONO) Hola... Con el interno ciento treinta y dos, por favor... 

(ESPERA) Hola, ¿Maru? Yo, Gustavo... (PAUSITA) Bien, bien... ¿Cómo estás? 

(PAUSITA) Me alegro... Decime, Maru... ¿encontraste lo que te pedí? (MOLESTO, 

PASEÁNDOSE) ¿Cómo que te olvidaste? Bueno, dale... buscalo en la computadora... 

(PAUSA) ¿Nombre? Leopoldo Aranguren... (PAUSITA) Sí, el presidente del Deportivo 

Palermitano... Ajá... Pero... ¿no hay nada? Mirá que este tipo hizo miles de trapisondas... 

alguna prueba, documento o algo tiene que haber... (PAUSA, DESALENTADO) Nada... (SUSPIRA) No tengo cómo agarrarlo... (SORPRENDIDO) ¿Cómo? (MUY INTERESADO) 

A ver, leeme eso... (ESCUCHA Y POCO A POCO SE LE DIBUJA UNA SONRISA, ENTUSIASMADO) ¿Qué si me sirve? ¡Es oro en polvo, nena! ¡Oro en polvo! (PAUSA, 

INTIMISTA) Claro que nos vemos. Te llamo esta noche, ¿okey? Bueno, chau... (RAPIDO) 

¡Y gracias...! (TIERNO) Chau.


GUSTAVO CUELGA CON UNA SONRISA DE TRIUNFO. VIENE NICOLAS DE PASILLO, MUY ANGUSTIADO.

NICOLAS: Se encerró en su habitación. Se encerró y no quiere escucharme.

GUSTAVO: Ya se le va a pasar. Ahora tenemos que resolver lo importante. 

NICOLAS: Nunca me lo va a perdonar. Nunca.


GUSTAVO: Papá... ¿Querés escucharme? Tengo la solución. Tengo la manera de arreglar todo 

este lío.

NICOLAS: (CONFUSO) ¿De qué estás hablando? 

GUSTAVO: ¿Cómo de qué? De Aranguren. Sé cómo neutralizarlo.


NICOLAS: (CANSADO) Por favor, Gustavo... ¿neutralizar qué? Las cosas están claras. Ese hombre 

ha jugado sus cartas y yo tengo que desaparecer. Eso es todo.

GUSTAVO: Estás equivocado. El juego todavía no termina. Y vos tenés un as bajo la manga.


NICOLAS: Lo único que tengo es dolor de estómago. 

GUSTAVO: Escuchame, papá...


NICOLAS: A lo mejor si le hablaras... 


GUSTAVO: ¿A quién?


NICOLAS: A Valeria.

GUSTAVO: (MOLESTO) ¿Querés dejarte de joder con Valeria? 

NICOLAS: (SORPRENDIDO) Gustavo...


GUSTAVO: Oíme bien. Tengo la manera de hacer que Aranguren te deje en paz. 

La manera de que puedas presentarte a las elecciones y ganar sin problemas.


NICOLAS: No te entiendo.


GUSTAVO: Contraataque, viejo. Contraataque. Aranguren te amenaza con un misil y vos lo amenazás con otro. Como Rusia y Estados Unidos... bueno, como era antes.


NICOLAS: (CONFUSO) Misiles, Rusia, Estados Unidos... estás delirando.


GUSTAVO: (SUSPIRA) Voy a ponértela más clara. Si Aranguren te amenaza con un secreto tuyo, y en seguida vos lo amenazás con un secreto de él... el resultado es que quedan empatados.


NICOLAS: (CANSADO, IRONICO) Qué bien. Y entonces pateamos penales.


GUSTAVO: (LO MIRA) Papá... ¿vos me estás cargando? ¿De veras no entendés lo que te digo?


NICOLAS: Sí que te entiendo, hijo. Ataque y contraataque. Lo que no entendés vos es que no tengo ningún secreto de Aranguren, nada que pueda probar.


GUSTAVO: (TRIUNFAL) Error. Tenés un secreto y muy bueno. 


NICOLAS: (SIN ENTENDER) ¿Cómo?


GUSTAVO: Hice una llamada a una... relación que tengo en el Departamento de Policía. Y pude saber que el hijo de don Leopoldo Aranguren... (SONRIE) está procesado por los delitos de pornografía infantil y tráfico de drogas.


NICOLAS: (ESTUPEFACTO) ¿Qué??? ¿El hijo de Aranguren? ¡Pero si tiene seis años!


GUSTAVO: ¡El mayor, papá!


NICOLAS: Ignoraba que tuviera otro hijo.


GUSTAVO: Es algo que Aranguren siempre se cuidó de ocultar muy bien. (SE ACERCA A NICOLAS, QUE ESTÁ PENSATIVO) Imagino que puso su

buena plata para que todo esto quedara tapado y fuera del alcance de la

prensa. Plata del club, por supuesto. (SONRIE) Pero hay registros de la detención del muchacho. Y puedo conseguir copias. Mañana mismo las pongo 

en tus manos.


NICOLAS: (AZORADO) ¿Y para qué quiero yo esas copias? 


GUSTAVO: ¿Cómo para qué? Para amenazar a Aranguren. 


NICOLAS: ¿Amenazarlo?


GUSTAVO: Claro, viejo. Ya mismo lo llamás y le decís que si no se queda mudito... 

el país entero sabrá de su... hijo pródigo.


NICOLAS: (MOLESTO) Eso es repulsivo.


GUSTAVO: Así es el mundo, viejo. Tenés que matar o morir. 


NICOLAS: Jn. La ley de la selva.


GUSTAVO: La ley de los Aranguren. (LE ALCANZA EL TELEFONO) Vamos, llamalo.


NICOLAS: (MIRA INCREDULO AL TELEFONO Y LUEGO A GUSTAVO) Estás loco. 

¿Cómo se te ocurre que yo pueda hacer una cosa así?


GUSTAVO: (TENSO) El tipo te está amenazando. Si no te defendés vas a estar bajo su puño toda tu vida. ¿Eso es lo que buscás?


NICOLAS: (CONFUSO) No, claro que no...


GUSTAVO: Entonces vas a tener que transar. Secreto por secreto. Silencio por 

silencio. (LO MIRA) La cosa es... si realmente querés llegar a ser presidente... o si 

vas a dejar que ese desgraciado se salga con la suya.


NICOLAS: (DUBITATIVO) Pero... vos no entendés. Una cosa es probarle un robo, un negociado... o un ilícito cualquiera. Esto no. Esto es... un drama. Muy doloroso para un padre.


GUSTAVO: De acuerdo, muy doloroso. ¿Y?


NICOLAS: El muchacho debe estar muy enfermo. Esto es para un médico... un psiquiatra. Para la Justicia, en todo caso. Pero no para que yo lo exponga... o amenace siquiera. No sería moral.


GUSTAVO: (SONRIE TENSO) ¿Qué me venís con eso ahora, papá? ¿Te olvidás 

de lo que hiciste? Cuarenta millones de pesos. ¿De qué moral me estás hablando?


NICOLAS: (DIGNO) Que haya caído una vez... no significa que me derrumbe para siempre.

GUSTAVO: (CINICO) Ahí está. Ya salió el prócer con caballo y todo. 

NICOLAS: ¡Gustavo!


GUSTAVO: ¡Gustavo las pelotas, papá! Porque yo ya no existo. 


NICOLAS: ¿De qué estás hablando?


GUSTAVO: Que empezaste con tus frasecitas célebres... y entonces ya no

existe tu hijo, sino el público.


NICOLAS: ¿Querés aclarar eso???


GUSTAVO: (SUSPIRA Y VUELVE A ECHARSE ATRÁS, ANGUSTIADO)

Nada... perdoname. 


NICOLAS: Pero...


GUSTAVO: Nada. En serio. Nada. 


NICOLAS: Había rabia en tus palabras.


GUSTAVO: Stress cotidiano. Lo lamento de veras. No sé por qué dije lo que dije. (DA UNOS PASOS, SUSPIRA Y LO MIRA) Pero hay una cosa que sé muy bien. O hacés esa llamada… enfrentás a Aranguren con sus propias armas... o vas a tener que vivir con miedo toda tu vida. Hagas lo que hagas te vas a preguntar, ¿no molestará esto al señor Aranguren? ¿No hará esto que el señor decida publicar el documento? ¿Me perdonará hoy la vida el señor Aranguren? (SE ACERCA) Vas a tener que elegir, papá.

NICOLAS: (LO MIRA, ANGUSTIADO) ¿Elegir? ¿Elegir qué? ¿Destruir a ese tipo junto con lo que me queda de conciencia?


GUSTAVO: (FASTIDIADO) Tu conciencia... Tu dignidad... Tu reputación... ¿Por qué no pensás 

en nosotros para variar? En Valeria, por ejemplo. Vos sabés cómo es ella. Lo orgullosa que 

siempre estuvo de vos.

NICOLAS: (DEPRIMIDO) Decís bien... estuvo. 

GUSTAVO: Reconquistala entonces.


NICOLAS: ¿Cómo?

GUSTAVO: Peleando. Ganando la presidencia. La conozco bien, papá. Es una chiquilina influenciable. En cuanto reciba las primeras felicitaciones, los primeros halagos de sus amigas... le va a renacer todo ese orgullo que siempre sintió por vos. Y tu pecado se 

convertirá en un… simple anécdota. Como vos mismo dijiste, un recuerdo cada vez más chiquitito. De esos que ni se notan.

NICOLAS: (INCREDULO) ¿Realmente creés que ella va a olvidar?

GUSTAVO: Ella necesita estar orgullosa, papá. Lo necesita como el aire. Ninguna memoria sobrevive a eso.

NICOLAS: (ANGUSTIADO) Ojalá fuera cierto.

GUSTAVO: Lo es. Que no te quepa duda. Consideralo una especie de... corrupción. Emocional, pero corrupción al fin.


NICOLAS: (INDIGNADO) ¡No midas a los demás por tu propia vara! 

(SE CORTA, AGOBIADO) Lo siento. Supongo que otra de mis frasecitas.


GUSTAVO: (SE ACERCA) ¿Y el club? ¿Por qué no pensás en el club? 


NICOLAS: (CONFUSO) ¿El club?


GUSTAVO: Pensá en todos los años que le diste a la institución... En tu sufrimiento 

por la mezquindad de cada Comisión Directiva. Y si no es en vos pensá en los 

socios, papá. En la gente... en todas esas familias que necesitan de un club sano 

y en crecimiento. Pensá en el estadio que si no se remodela se viene abajo. Pensá 

en una piscina más grande para más chicos. En nuevas canchas de tenis, en más estacionamientos... Hasta en una biblioteca si querés. Pensá en todo lo que podés 

hacer como presidente. Porque si vos no te presentás Aranguren va a seguir robando 

hasta el día del Juicio... No podés dudar, papá. Es por el club. Tenés que hacerlo por 

el club. (LE DA EL TELEFONO) Por el club, papá. Por el club.


NICOLAS TORTURADO, PENSATIVO Y SIN MOVERSE. DE PRONTO EMPIEZA A 

MARCAR, DESPACIO.


GUSTAVO: ¿Te acordás el número? 


NICOLAS: Demasiado bien.


NICOLAS ESCUCHA EL RECEPTOR Y CASI EN SEGUIDA CORTA.


GUSTAVO: ¿Qué pasa?


NICOLAS: Me atendió él, en persona.


GUSTAVO: Mejor. ¿Por qué cortaste entonces?


NICOLAS: Es que. No cómo hacerlo, Gustavo.


GUSTAVO: ¿Hacer qué?

NICOLAS: Amenazar. Nunca amenacé a nadie por teléfono. Ni siquiera sé cómo se empieza.


GUSTAVO: Sencillo. Saludalo cordialmente. Preguntale por la familia... por los estudios 

del hijito... la salud de la señora... Y para terminar le decís lo que sabés, y que si no se 

queda en el molde vos le rompés el culo.


NICOLAS: (LO MIRA) Gracias por las instrucciones. 


GUSTAVO: Fue un placer.


NICOLAS MARCA DE NUEVO, CON DIFICULTAD. ESPERA.


NICOLAS: (A TELEFONO, MUY TENSO) Hol... (CAMBIA DE VOZ) Ehhh...

Holaaa... ¿Almacén? Disculpe, equivocado. 


GUSTAVO: Pero... ¿otra vez?


NICOLAS: Necesito tiempo. Concentrarme.


GUSTAVO: (MORDAZ) ¿Querés tomar una clase de yoga antes de llamar? 


NICOLAS: (LO MIRA, CON AMARGURA) Veo que a vos te resultarla fácil. 


GUSTAVO: ¿Llamarlo? Tan fácil como aplastar a una cucaracha.

NICOLAS: ¡Deberlas hacerlo vos entonces! Tiene más que ver con tu calaña.


GUSTAVO: (SONRIE) Lo sabía. Sabía que terminarlas pidiéndomelo. 


NICOLAS: No te estoy pidiendo nada.


GUSTAVO: (EN LO SUYO) Claro que lo hacés. El gran hombre no puede meter las 

manos en la letrina y llama a alguien apropiado para que haga el trabajo sucio. Y para 

lo sucio nada más apropiado que yo.


NICOLAS: Gozás con todo esto, ¿verdad? 


GUSTAVO: Verdad. Lo disfruto enormemente.


NICOLAS: ¿Pero... por qué? ¿Por qué te revolcás en la basura? ¿Por qué, Gustavo? ¿Por qué?


GUSTAVO: Porque según parece es mi elemento, y ahora también el tuyo. Estamos en el mismo tacho, papá. Entraste a mi terreno y no tenés más remedio que depender de mí. O al menos, de todo lo que odiás en .


NICOLAS: Es monstruoso lo que estás diciendo. 


GUSTAVO: ¿De veras?


NICOLAS: ¿Cómo... cómo podés decir que yo te odio?


GUSTAVO: Tenés razón. Lo tuyo no es odio. Tampoco amor, claro. ¿Sabés? Creo que 

para vos yo soy una especie de... comodín afectivo. Todo lo bueno,.. y todo lo malo. 

(CORTANDO A NICOLAS) Dejame ser más claro. Yo creo que vos siempre me usaste 

para vanagloriarte con los demás. , no me mires así. Me usaste para halagar tu 

vanidad... tu orgullo. Recuerdo una vez cuando era chico... iba con mamá de compras y 

de pronto nos encontramos con un amigo tuyo en... una tienda de ropa, creo. El tipo me 

alzó en brazos, me dio un beso y dijo... "Tiene razón tu papá, Gustavito. ¡Estás grande y hermoso!". Y yo sentí que tocaba el cielo con las manos. ¿Papá? ¿Papá decía eso 

de mí? Esa misma noche te esperé horas junto a la puerta de calle, y cuando llegaste lo 

primero que te pregunté fue si yo era hermoso... (RISITA TENSA) Quería escucharlo de 

vos. (SUSPIRA) Recuerdo tu expresión... seria... una especie de mueca de disgusto que 

todavía tengo grabada sabe Dios por qué. Lo único que te oí decir fue... (TONO SEVERO) "¡¿Hiciste los deberes?!". (PAUSA, ANGUSTIADO) No sé cuál fue mi respuesta. Ni 

siquiera sé si la hubo.


NICOLAS: Pero... estás hablando de hace mucho tiempo... No sé... Probablemente yo venía cansado del trabajo y...


GUSTAVO: Esperá. No quiero que te defiendas porque no te estoy atacando. Solo recordaba. (SUSPIRA) ¿Sabés? Siempre viví algo confundido acerca de mí mismo. 

Me acuerdo que me tratabas de vago, de bueno para nada, hasta de sucio...


NICOLAS: Era para que te esforzaras, para que dieras lo máximo de vos...


GUSTAVO: Lo único que conseguías era desalentarme.


NICOLAS: Tu madre te protegió demasiado, yo quería hacerte hombre.


GUSTAVO: Me hiciste un hombre inseguro, siempre pienso que estoy en falta por algo.


NICOLAS: No me eches la culpa a mí. Yo te quise enderezar, pero no pude. 

Acordate. Vos eras estudiante y nunca quisiste trabajar. Yo me deslomaba para mantenerlos, y vos nunca moviste un dedo.


GUSTAVO: No es que no quise, papá. Es sólo que no sabía lo que esperabas de mí. Vos nunca decías nada. Nunca supe lo que pasaba por tu cabeza. Sólo... me tratabas de inservible... (AMARGO) Inservible. (AHORA CONFUSO) No importa lo que le dijeras a los otros.


NICOLAS: (LO MIRA, FASTIDIADO) ¿Otros? ¿Qué otros?


GUSTAVO: A tus amigos. Mamá me dijo un día que te llenabas la boca hablándoles 

de mí. Que yo era un gran estudiante... el mejor de la clase... ¡un genio! Mamá 

dijo que exagerabas un poco... pero que estabas orgulloso de que yo fuera tu hijo. (ANGUSTIADO) Y yo... yo ya no entendía nada... No sabía si creerle a ella o a vos... 

(LO MIRA) ¿Cuál era la verdad, papá? ¿Qué era yo? ¿Un inservible... o un genio? ¿Cuál es la verdad, papá? ¿Cuál es?


NICOLAS LO MIRA MUDO. SUSPIRA Y SE SIENTA EN SILLA, CONFUSO.


NICOLAS: (TITUBEANTE) Yo… quería hacerte fuerte... limpio. Quería evitarte el contagio 

de toda la podredumbre que ibas a conocer en la vida. (PAUSA) Yo... yo no tuve la suerte 

de contar con un padre que me guiara. (SUSPIRA) Mi padre... (LO MIRA) Hay algo que... 

vos no sabés. Yo te mentí acerca de él. Tu abuelo no murió cuando yo era chiquito, como 

siempre te dije. No. Él... abandonó a mi madre cuando estaba embarazada de . 

Simplemente se fue de casa y no volvió jamás. Ella me lo dijo una vez, sin rencor... 

resignada. Y entonces pensé que todo había sido por mi culpa... que si yo no hubiera 

nacido... (SONRIE ANGUSTIADO) Cuando cumplí los quince años quise saber de él... averiguar por qué se había marchado así... por qué nunca escribió siquiera. (CON 

BRONCA) Y entonces supe que estaba en la cárcel... por ladrón. Sentí tanta, pero tanta vergüenza que decidí olvidarlo. A quien me preguntara decía que había muerto. Y de 

alguna manera así fue... porque para mí... (SE CORTA, SOMBRÍO) Yo tuve un

padre que nunca existió... y durante toda mi vida me empeñé en parecerme

a él lo menos posible... (DOLORIDO) Aunque... ya ves... termino robando igual que él.


NICOLAS TERMINA AFLIGIDO, CON LA CABEZA GACHA, COMO VENCIDO POR 

UN PESO TERRIBLE. GUSTAVO LO MIRA CON ANGUSTIA.


GUSTAVO: Papá... 


NICOLAS NO SE MUEVE. 


GUSTAVO: ¡Papá...!


NICOLAS: (SIN MOVERSE, CANSADO) No te preocupes. Estoy bien.


GUSTAVO ACERCA SU MANO A LA CABEZA DE NICOLAS, CONMOVIDO, COMO 

A PUNTO DE ACARICIARLO. PERO NO SE ANIMA, Y APARTA LA MANO. DA UNOS PASOS, TENSO.


GUSTAVO: Yo no lo hice mucho mejor que vos, papá. Yo... me recibí de abogado con 

muchas ganas, ¿sabés? Ganas de ser alguien, de ser el mejor. Quería demostrarte lo 

que yo valía. Quería que de veras estuvieses orgulloso. (GESTO AMARGO) Pronto... 

pronto supe que el trabajo no lo espera a uno en la puerta de la Facultad. Me di la 

cabeza contra la pared tratando de conseguir clientes... o de que algún estudio de 

abogados me aceptara. Nada. Nada, papá. Nada. Esa fue mi peor época, cuando 

andaba amargado todo el día y sin decir palabra, ¿te acordás? (SUSPIRA, 

ANGUSTIADO) Hasta que, bueno, por medio de un amigo me conecté con un 

abogado laboral, con ése mismo que estoy trabajando ahora. Nada limpio, ¿sabés? 

Me encargo de llevar sus juicios fraguados contra... distintas empresas. Una estafa 

legal. Una cloaca de la que formo parte. (LO MIRA) Traté de salirme de esto. Te juro 

que quise empezar de nuevo, limpiamente. (SE SOBRECOGE) Pero... tengo miedo. 

Tengo mucho miedo, papá. (DESESPERADO) No me creo capaz de conseguir nada 

decente. Por dentro... muy por dentro... todavía me siento como ese chico... (VOZ QUEBRADA) Inservible... vago y bueno para nada...


NICOLAS: (LO MIRA) No... No... No tenés que pensar así. Vos podés. Sos un gran 

abogado.


GUSTAVO: Siempre dijiste que yo era una porquería. 


NICOLAS: Dije muchas pavadas en la vida.


GUSTAVO: Pero tenés razón, papá. (TORTURADO) Soy una porquería.

¡Una porquería!


NICOLAS: (SE PARA, LE AGARRA EL BRAZO) No digas eso, Gustavo.

Estoy orgulloso de vos. Esa es la verdad. La única verdad.


GUSTAVO: (SOLTÁNDOSE) ¡No, papál ¡Nol ¡Soy una mierda! ¡Lo peor que hay! 

(SE SIENTA EN EL PISO Y SOLLOZA) ¡Una mierda! ¡Una mierda!


NICOLAS: Pero... por favor... Gustavo...


GUSTAVO: ¡Yo le mandé el anónimo a Arangurenl ¡Yol (TORTURADO) Quería 

hundirte. Quería que llegaras hasta mi nivel, obligarte a pedirme ayuda. Quería 

acercarme a vos de alguna manera, y te uniera a mí la gratitud... ya que no el 

afecto.


GUSTAVO LLORA AMARGAMENTE. NICOLÁS LO MIRA ATÓNITO, HASTA 

PERDER LA MIRADA EN EL VACÍO.


NICOLAS: (IMPACTADO) Dios mío... ¡Qué fue lo que hice con vos! 


GUSTAVO: (LLORANDO) Perdoname, papá. Perdoname.


NICOLAS: (PAUSA) Sos vos el que me tiene que perdonar. 


GUSTAVO: Lo siento. No quise. Te juro que no quise.


NICOLAS: (ABATIDO) Te hice mucho daño. Más del que puedo imaginar...

(SUSPIRA) Pensé... que habla vivido para vos... que todo lo había hecho por vos... 

por tu porvenir... por tu futuro... (VOZ QUEBRADA) Sí... creo que

siempre pensé en tu futuro... pero me olvidé de vos... Y ahora... ahora siento que 

te arruiné la vida...


GUSTAVO: (LO MIRA) No digas eso.


NICOLAS: (SUSPIRA, CON DOLOR) Yo... yo creí que había sido un buen padre...


GUSTAVO: Y lo fuiste...


NICOLAS: (LO MIRA) Te hice mucho mal, Gustavo. A vos... y a Valeria.


GUSTAVO: También nos diste cosas buenas, papá. De veras... hiciste lo que podías.


NICOLAS: ¿Oíste lo que dijo? Que se avergonzaba de ... Le di un padre honesto y 

sin tacha... para después arrancárselo de golpe... Fui más cruel que mi propio padre... (SE DESESPERA) Valeria... mi chiquita... La pobre debe estar destrozada en este momento.


ENTRA VALERIA, MUY CONTENTA.


VALERIA: ¿Qué onda, chicos?


NICOLAS LA MIRA AZORADO. GUSTAVO TAMBIÉN, PARA DE INMEDIATO MIRAR HACIA OTRO LADO MIENTRAS SECA SUS LÁGRIMAS.


VALERIA: (SORPRENDIDA, VIENDO A GUSTAVO EN EL PISO) ¿Me parece o el 

chupafolios perdió la silla?  


NICOLAS: Valeria... Yo quiero explicarte...


VALERIA: No tenés nada que explicar, papá. Quiero que me perdones.


NICOLAS: (SORPRENDIDO) ¿Perdonarte yo? Pero si...


VALERIA: (LO CORTA) Estuve pensando, pá. Pensaba mientras miraba el retrato 

de mamá. Poco antes de que... muriera... yo le prometí que te iba a cuidar, ¿sabés? 

Así se fue más tranquila. Se ve que mucha confianza no te tenía la pobre. (SE ACERCA) Fui una egoísta, papá. Te dije todo lo que te dije pensando en lo que 

dirían mis amigas... y mis no tan amigas. Y, bueno... Al cuerno con todas... 

La que me quiere me quiere, y la que no, chau... (SUSPIRA) Y esa María Pía 

Costa Ceballos, se puede hacer una enema de tachuelas... (SERIA) Vos sos más importante. Siempre fuiste la mejor persona del mundo para mí... y vas a seguir siéndolo. (EMOCIONADA) Sos el mejor, ... y estoy orgullosa de vos. (NICOLAS LA MIRA EMOCIONADO. ELLA CONCLUYE) Aunque seas un flor de coimero.


NICOLAS: (LA ABRAZA) Te lo agradezco tanto, hija. (DUDA) ¿Coimero? 


VALERIA: Te quiero, papá. Es lo único que me importa. Te quiero mucho. 


NICOLAS: (SONRIE) También yo.


VALERIA: Lo único que me da rabia es que renuncies a la elección por ese Aranguren.


NICOLAS QUEDA PENSATIVO.


NICOLAS: ¿Y quién dijo que voy a renunciar? 


VALERIA: ¡Bravo! ¡Ése es mi papál


GUSTAVO: (CONFUSO, A NICOLAS) ¿De qué estás hablando? 


NICOLAS: No voy a dejar que ese delincuente se salga con la suya. 


NICOLAS VA HASTA LA MESITA Y TOMA EL TELEFONO.


GUSTAVO: No lo hagas, papá. No está en vos lo que te propuse. 


VALERIA: ¿Qué hace este salame en el piso?


NICOLAS: Valeria...


GUSTAVO: (SE PARA) En serio, papá. No llames a Aranguren. 


NICOLAS: No es a Aranguren a quien voy a llamar.


NICOLAS SACA UNA TARJETA DEL CAJON DEL MODULAR Y MARCA.

GUSTAVO: ¿A quién entonces?

NICOLAS: Ya vas a ver. (A TELÉFONO) Hola… ¿me da con el señor Burzaco, por 

favor?

GUSTAVO: ¿Qué Burzaco? ¿El periodista?


NICOLAS: El que me hizo el reportaje.


GUSTAVO: (DESCONCERTADO) Pero… ¿Para qué…?


NICOLAS: (A TELEFONO) ¿Burzaco?  Soy Nicolás Valle. (PAUSITA) Sí, sí.  Me gustó

la nota. Pero lo llamo para agregar un detalle que olvidé decirle. Es importante, escuche, 

por favor... (MIRA A LOS DOS) Yo he cobrado una comisión deshonesta hace cinco o 

seis años... Un momento de debilidad... He defraudado la confianza de los socios... 

(PAUSA) Treinta mil dólares... (MOLESTO) Sí, ya sé que es una hermosa suma... 

pero estoy dispuesto a devolver hasta el último centavo. Ahora tengo con qué 

responder. (PAUSA) Hablo muy en serio, lo voy a devolver… me elijan presidente 

o no... (PAUSA) Sí, sí... Lo espero en mi casa. (CORTA)

GUSTAVO: ¿Qué hiciste???


NICOLAS: Lo que debía. Terminar con las verdades a medias. Si voy a ser presidente ha de ser sin ocultamientos ni engaños.


GUSTAVO: ¿Pero vos te crees que alguien te va a votar después de esto?


VALERIA: Yo voy a votar por él... (A NICOLAS) Aunque tus discursos sean tan aburridos... (NICOLAS LA MIRA) Bueno... estábamos en la onda verdad, ¿no?


NICOLAS: (TRISTE) Hija... Lamento arruinarte la fiesta de los pijamas.


VALERIA: (SE ENCOGE DE HOMBROS) Yo no. Tantas chicas en pijamas va a 

parecer una convención de cebras.


GUSTAVO: No tenés que inmolarte, papá. cómo arreglar esto. (CORRE A ABRIR

SU     ATACHE, BUSCA DENTRO) Yo... yo puedo echarme la culpa del soborno. 

(ENCUENTRA UN PAPEL Y SE LO MUESTRA) Esta es la copia del documento... 

Leé, sólo figura tu apellido... puedo tomar tu lugar.


NICOLAS: (DESHECHANDO EL PAPEL, CON EMOCIÓN) Creí que... querías verme 

destruído.


GUSTAVO: (LO MIRA) Yo también lo creí. 


NICOLAS: ¿Cambiaste de opinión?


GUSTAVO: (SENTIDO) No quiero que te hundas, papá. 


VALERIA: ¿Me van a decir de qué están hablando ustedes dos?


NICOLAS: (LA MIRA) De verdades. Verdades que no hunden, sino que liberan. Y 

juro que es la primera vez en mi vida que me siento libre. (A GUSTAVO) Por eso 

hablé con el periodista. Tenía que hacerlo.


VALERIA: (EN SABIONDA) Y, claro. Por el club.


NICOLAS: Eso. Por el... (SE CORTA, LA MIRA) ¿Por qué por el club?


VALERIA: No sé. Pero cada vez que alguien quiere hacer alguna cosa, dice: "por 

el club"... y todos contentos.


NICOLAS: (SONRIE) Esta vez no. Esta vez quiero reparar muchas cosas malas 

que hice. Quiero cambiar... especialmente con ustedes. ¿Saben?, me he pasado 

la vida buscando la verdad en las ideas, en el pensamiento... Pero hoy descubrí 

que eso no sirve de nada si uno huye de una verdad fundamental. La verdad en los 

afectos. Necesito decir lo que siento, necesito mostrarme tal como soy, con mis 

virtudes... con mis miedos y mis porquerías. (A VALERIA) Y como dirías vos... el que 

me quiere, que quiera a mi persona, no a un slogan en el diario. (LA ABRAZA)

¿Entendés, hija? Esto no lo hago por el club... ni por el país ni por el continente. Lo hago por mí.


GUSTAVO: Por nosotros, papá. (SE ACERCA. SONRIE) Por nosotros. 


NICOLAS INCLUYE A GUSTAVO EN EL ABRAZO, EMOCIONADO.



                                                    TELÓN